Postal…

a un lector

Hermosa verdad, quise compartir esta frase con ustedes, le viene como anillo al dedo al sentido poético que quise darle a mi blog con el nombre que le puse mil vidas vividas, una vida vivida por cada poema, pensé que era algo original mio y resulta que era ya una frase celebre, aunque eso no importa, lo importante es el significado real y hermoso que tiene, por eso mi amor por la lectura.

Miguel Angel Carrera Farias. Venezuela.

Bestiario de Amor Perdido

aaaaaaaaaa

Hay lobos que rondando los bosques de las almas

conmocionan las heladas calmas de la sombría natura

nocturna, acechándome en sus negras penumbras,

irrespetando el dominio de Valquirias, infranqueable 

puertas del Valhalla que su amo Odin ha encomendado,

sensual mirada, en busca del héroe caído para ungirlo,

lobos que merodeando, diseminan terror en los corazones 

inocentes, horror leyendas de dragones que engullen 

la humanidad del viajero descuidado que olvida el amor de

su lejana consorte ¿quien vendrá a mi en veloz auxilio?

¿quien salvara mi amor de esta cruel fauna mitológica de la

que nadie a jurado ser testigo? que mi curiosa mirada

ahuyenta hacia sus guaridas de madera ancestral

rodeándome de densa soledad acechada,  ausencia de ladrillos

amarillos fabula agreste despiadada, no hay camino posible,

ausencia de ninfas inmortales deseosas de mi providencial presencia.

Solo temerosas corazonadas que me hacen sortear senderos

ocultos por el tiempo indetenible, esa inevitabilidad que allana

la ausencia de valor, que inexorable fortalece la valentía, asalta

mi desvencijada alma, que a sido vencida por el miedo a no verte nuevamente,

saldré de esta negra encrucijada a tu encuentro mi hermosa princesa

de Girasoles, que fielmente esperas mi arribo.

Miguel Angel Carrera Farias. Venezuela.

Mi Libro, Café y la lluvia…

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Nada podría describirte mejor,

cotidianidad certera cambiante,

si quería poesía, ahí estabas,

como en cada rincón de la naturaleza,

como en cada parte de ti amada mía,

en mi monótona soledad dominical,

tu plural compañía lleno mi habitación

de vendaval belleza indiscutible,

monstruo blanco a tiro de piedra en la vil cacería,

podía sentir su exquisito aroma,

podía oír su hermoso murmullo,

podía palpar su delgada solidez,

esa armoniosa trinidad que formas

no podría llenarme mas de paz,

las Lineas de Melville enredándome

en la insania de Ahab, agitando temible a su alférez,

dulce aroma del café acompañando esa tempestad literaria,

suave lluvia de atardecer susurrando

su insistente cantar,  olor a tierra mojada

que trae imágenes a mi memoria,

días grises que suelen ser melancolicamente diáfanos,

hermosamente meditabundos,

ese café, ese libro, esa lluvia en el atardecer,

suelen ser la poesía buscada, nada podría ser

mas idílico que estas, conjugando el trío perfecto.

Miguel Angel Carrera Farias. Venezuela.

Eres

aaaaaaaaaaaaaa

Eres basilisco indomable que desata tormentas del corazón,

dama dorada que pasión a sotavento ataca mi pecho inerme,

no existe nada que pare ya este sentimiento que nos abate,

en ese momento que las luces nocturnas de la ciudad hacen

estrellas a través de la húmeda ventana, vuelves a enredarme en tu

fresco aroma de mujer enamorada,

cesan entonces los avatares de mi alma desolada,

eres la tregua de la añoranza, cuando tus labios visitan

los impíos aposentos de mi alma doblegada por el desamor.

Eres mi poesía favorita, esa que viene a mi mente inesperadamente

a saciar mi sed anhelos inalcanzables,

Eres Shangri-La en el recóndito paraje de mis sueños recurrentes,

del que siempre escuche y nunca sentí, paraje de descanso y sosiego,

así y tanto eres, terminaste siendo mucho mas de lo esperado.

Miguel Angel Carrera Farias. Venezuela.

Hoja en Blanco

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Ahí estabas frente a mi de nuevo, fría, desafiante,

tentadora, un universo por explorar de palabras inconclusas,

de sentimientos que se niegan a ser plasmados en ti,

ensuciando tu blanco vetusto atavío,

esa poesía encerrada en la pluma que mi mano yergue,

dubitativa en el ir y venir de la búsqueda incansable,

se me ha negado con tan solo verte, vil medusa de la inspiración,

devoras mis pensamientos, como la oscuridad

engulle la luz tenue que mi habitación atraviesa.

Aquellos pensamientos de cálidos amaneceres,

sueños escritos de Dumas, donde los puertos

bizantinos adornados de gaviotas y alegre holgorio

impregnan los pinceles del artista bohemio,

aquellos pensamientos inmaculados que inspiran el verso,

todo aquello me los has arrebatado,

solo la musa que inspira el corazón, mi musa amada,

puede salvarme de ti, infame hoja en blanco.

Miguel Angel Carrera Farias. Venezuela.

Suplica

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Dime oh mi amada dama efimera

cuan grande debe ser mi hazaña

para conquistar la gélida cumbre

de tu altivo corazón,

cuan profundo debo hundir

la lanza de mi deseo en el caudal

de tu pasión indomable para probar

las mieles que tu piel oculta.

Cuan inconmensurable deben ser

mis ganas de ti, para que repares

en mis palabras arrolladoramente tuyas,

ese sendero infranqueable de tu

cruel rechazo ya han conjurado mis

obstinados pasos innumerables veces,

si debo insistir como la ola que rompe en la roca

incansable, entonces insistiré con porfía,

pues mi espíritu no descansara hasta que

cual novelesca dulcinea suspires por mi

urgente presencia, mi finalidad es que

me necesites, que me anheles.

Miguel Angel Carrera Farias.  Venezuela.

Naufrago

 

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En la alborada contemplo las pinceladas que destellan nubes en el cielo,

ese que me arropa con su inmensa soledad y me rodea de infinitas aguas negras

que pacientes esperan por engullir mi finita humanidad,

prisionero en esta celda de madera y brea que flota cansina en la

tranquilidad, espero la visita del astro rey cual verdugo puntual

viene ha ejecutar la sentencia que cruelmente se me ha dictado.

Bajo su látigo de fuego mi espalda arde, mientras la brisa cómplice, vil,

insiste en atormentarme salobrando mis heridas,

en el transcurrir de mis penas en medio de este mar silente,

visitas mi mente, te imagino en la ensenada de pie suspirando, fiel,

con tu mirada fija en el horizonte esperando ver en la lejanía mi 

golpeada barcaza arribando, esta que como pesada boya insiste en no avanzar,

así han de transcurrir las horas, solitario, inerme, sollozando maldigo

mi suerte, no puedo correr hasta ti para refugiarme en tus brazos

el mar es mi carcelero, y no puedo escapar a su dominio, contemplo el tiempo

correr pensándote, eso me mantiene vivo, se que volveré a verte.

Miguel Angel Carrera Farias. Venezuela