Estelas

1498663353235615Siempre estas por ahí danzando,

entre la brisa y arboles, entre

gotas de roció y pétalos oportunos,

visitando mis mañanas con tu

sonrisa, vas calle abajo por la

enramada, entre aromas de cayenas

y siempreverdes, perfecta, serena,

huyendo de mi, abandonándome,

hay una estela de soledades absolutas

dejada por ti en ese danzar.

Miguel Angel Carrera Farias.  Venezuela.

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Presencias ignoradas

1498662020407227El silencio nunca es total, creo que eso no existe,

algo siempre taladra el oído, los sentidos, aun en

medio de la nada donde no existe cosa alguna que

con su hablar, su respiración, sus obstinados pasos,

fauna, ciudades, maquinas o el mundo mismos,

aun en la ausencia del viento en el campo abierto,

siempre algo resuena, un silbido persistente,

como una tetera al fuego gritando que el café ya

esta listo, estruendoso, la deidad o la naturaleza quizás

recordándonos que estamos vivos, sumergidos

en medio de lo desolado, en nuestra habitación

solitaria, es biología o dios, en el silencio el toca

el agua y los movimientos concéntricos despiertan,

el mora ahí, si lo piensas, el silencio nos ataca con

su escándalo, puedes oírlo, es la omnipresencia

eternamente ignorada, porque el silencio nunca es total.

Miguel Angel Carrera Farias.  Venezuela.

Soñar

1498494278730833Sueño que eres, que soy, sueño que somos,

que rompemos silencios en medio de la nada,

que tu isla rompe mis olas acariciando tus

finas arenas de blanca piel, con algas y caracolas,

sueño que eres, que soy, sueño que somos,

que acoges mis largas soledades de horizontes

marítimos, que te meces adormecida en mi

azul profundo entre gaviotas y espuma de mar,

que eres barcaza en mis tranquilas aguas de

alboradas, que ahí exploto en mil colores sobre

ti cuando el sol enciende esos atardeceres tuyos,

sueño que eres, que soy, sueño que somos,

una alquimia de elementos subyugantes

inherentes que se fusionan en la irreverencia

de lo inefable, así encendidos en la rebeldía

sueño que eres, que soy, sueño que somos.

Miguel Angel Carrera Farias.  Venezuela.

Oscuridad

1498493574142824La Oscuridad no es la villanía, yo debo

protestar esa infame ignominia, esta no 

es el nido de la maldad como la vieja

literatura nos ha descrito ensuciando

su encanto con negras fabulas de monstruos

agazapados a la vista de nadie en la espera 

del inocente que solitario caiga en sus

fauces negras, como las alas del cuervo

que salpica los bosques con la llegada

de la noche, no es casa de los demonios o de

los sentimientos oscuros, no es el refugio de

las lagrimas del condenado, ni siquiera del

ladrón que sigiloso hurta lo valioso, todos

ellos la han secuestrado, es una victima del

temeroso y del inventor, la excusa para asustar

al espectador o al curioso, yo declaro que en

la oscuridad es donde el amor choca oculto

entre la piel y el sudor, que en ella los besos

y las caricias provocan movimientos sísmicos

que agitan las geografías que ahí se ocultan,

en ella la pasión brilla con la incandescencia

de lo imperceptible, el amor nace en la oscuridad,

los deseos carnales, los dulces abrazos de

madrugada, la oscuridad mas que carecer

de villanía, es un cómplice caluroso del amor.

Miguel Angel Carrera Farias.  Venezuela.

La lluvia y tú

1497617995612635La mañana se inundo de ti, de esta lluvia,

de cielo gris, de nubes grises, el agua corre en

la calles como ríos, son ríos, son estruendo,

esta soledad es atronadora, dudo de estar

seguro y estoy seguro que dudo, estas

ensordecedoras dudas nada me dejan 

escuchar, camino en este día gris y hay lluvia,

hay hojas secas, hay charcos, hay grises

de invierno, hay soledad, esta me persigue

con su fragor aplastante, pienso en tus ojos,

esas nubes grises caben en tus ojos, escapo,

quiero escapar entre arboles, entre suburbios,

esconderme, guarecerme de ti, de la lluvia,

del obstinado gris, del eco de tus pasos,

de tu dulce aroma de madreselvas, odio que

la mañana se inunde de ti, de grises, de dudas,

de madreselvas, de tu ausencia.

Miguel Angel Carrera Farias.  Venezuela.

Crepúsculos II

1497535001265851Ahora parecen monocromias delirantes,

pero para entonces la calles eran naranjas,

los arboles que sobresalían entre las malas

hierbas que sobre poblaban nuestros frentes

eran naranjas, llovía naranja sobre nuestras

cabezas, monocromáticas formas grabadas

en estos monocromáticos recuerdos, bañados

en ese color de infancia, el cielo era un mar,

ese mar era un cielo, las grises nubes eran

consumidas por toda esa vorágine naranja,

rindiéndose ante aquella acuarela de verano,

eso termino por atravesar mi corazón inocente.

Miguel Angel Carrera Farias.  Venezuela.

Semblanzas

1497013295974634El corazón tiene sus lugares oscuros,

negros terrenos de pesados aires,

negras montañas color rigor mortis,

lugares deshabitados, lugares muertos,

pestilencia de amor marchito, 

sanguinolentos pesares, no hay luna

allí, no hay cascadas de intenciones,

la luz no acribilla su suelo magro,

es un cementerio de elefantes

donde solo hay osamentas de extrañas

criaturas del sentimiento, juglares

de elegías odiadas, doctrinas mediocres,

miopes apologías, dolores pasados,

quizás monstruos alimentados por mi

acechan en estas estepas de mi intramundo,

no lo se, hay presencias o no hay nada,

ahí yace el odio mismo asesinado por

mis verdades invadidas, dejare que

esos lugares persistan olvidados,

al sur de mi corazón, a la vista de la nada,

volviéndose polvo, todo esto lo habita,

y sin embargo su fútil existencia es necesaria, 

todo lo que ahí inerte reposa yo lo

he asesinado, es mi gran secreto, he 

sido el depredador de mis depredadores,

no siento pena por ello, es el crimen

imprescindible de un espíritu envuelto en

cadenas, es el crimen cuyo castigo sera la libertad.

Miguel Angel Carrera Farias.  Venezuela.

Dudas…

1496763763677389Temo que en la poesía ya todo este dicho,

que ya no haya mas murmullos de océanos,

o el suave tacto del terciopelo desaparezca,

que esa inmensa totalidad gramatical me

abarque y me deje mudo, que las paginas de

mi viejo cuaderno sean presa del invierno,

sepultadas por densas capas de blanca nieve

insistente, que mi gastado lápiz no haga surcos

entramados al azar de letras, tiene mi corazón

mucho que expresar pero temo repetir lo que

grandes poetas ya han escrito, porque si en la 

poesía ya todo esta dicho que mas podría yo

agregar que me sea primogénito, los azares,

los idilios, los apremios, lo trágico, ruego que

en mi corazón nazcan las palabras que regenten 

mis largas búsquedas, en el perpetuo latir interno,

en las alboradas oníricas, no quiero yo evitar

lo que me es imprescindible en la poesía, un

profundo amor, un roto corazón, porque aveces

lo elemental nos define, nos introduce en los

mas excelsos rasgos del espíritu sublevado,

es por eso mi temor fundado.

Miguel Angel Carrera Farias.  Venezuela.

Perdona…

1496410273662851Perdona mi amor extraño, mi amor tontamente

comprometido con lo que he sembrado, perdona

este amor despreocupado que languideció frente

a ti, perdona mi amor redundante de absurdas

dudas solapadas, perdona mi amor confiado de

lo que tontamente sintió seguro, mi amor fue un

amor egoísta, por eso perdona mi amor de tonto

con el que me he engañado, he ensuciado tu tierno

amor de mujer de laureles, tu divino amor con

aroma de café, he ignorado tu hermoso amor de

pureza sincera, de hermosa generosidad, por eso

perdona mi amor de tonto, perdona amor mio por

desechar el gigantesco regalo de tu dulce corazón,

quiero gritar algo que tu ya no quieres escuchar,

es tarde quizás ya para perdonar, para apagar el dolor.

Miguel Angel Carrera Farias.  Venezuela.

Crepúsculos

1496322660944970Amo los crepúsculos, confieso que los amo,

trato de escribir sobre ellos y nada me sale,

le he dado mil vueltas pero me atrapa la ansiedad,

la rabia aflora por querer decirles mucho y

no tener nada que escribirles, y aunque no 

logre escribirles algo que evoque sus magnánimos

resplandores, los amo, quizás porque brilla

en mi mente nítido recuerdo de la niñez

despreocupada, jugando en la calle corriendo

entre gritos y algarabías de alegría, sudando

apremios, riendo hazañas de muchacho entre

amigos olvidados, en la vieja calle donde habían

muerto los prejuicios desdichados, arropados

por esos fuertes atardeceres de crepúsculos nos

sumergíamos en la poesía sin saberlo, tan fuerte

que nuestra piel era naranja, tan fuerte que nuestras

almas eran naranja, tan fuerte que nuestras iris

centelleaban el poniente, miraba esos cielos de 

nubes coloreadas atravesadas mortalmente por

los rayos de aquel somnoliento sol, pletórico,

en esa niñez esos crepúsculos se quedaron grabados,

por eso hace días quiero escribir sobre ellos pero

la pagina en blanco insiste con porfía, sin embargo ellos

viven en un viejo álbum de fotografías que mi madre

guarda en una polvorienta caja olvidada, quiero

que salgan de ahí y salten a mi libreta de anotaciones

convertidos en bellas prosas que aun no han nacido

en mi cabeza, y si no puedo escribirles nada que me 

deje satisfecho, al menos puedo escribir con el corazón

en la mano que amo los crepúsculos de mi vida.

Miguel Angel Carrera Farias.  Venezuela.