Vileza

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La soldadesca se ha plantado ante la humanidad,

hervir de sangre, hervir de dudas, en esas circunstancias

lo más sencillo para ellos es mesclar el deber con el odio

contra los contrarios, provocar el choque de las razones,

insistir empujados por la necedad indiscutible de sus

superiores, ¿debería el soldado tenderle la mano a su

enemigo a punto de  morir para ayudarlo? ¿Debería

disparar contra todo deseo ferviente de los que gritan

hacerse oír? Los campos de batalla son desolados en

medio y vigorosos en sus extremos, las balas zumban

verticales mientras el ataque pasa a ser una  defensa

sabiéndose herramientas desechables, la soldadesca

se ha plantado, mira el fusil en sus manos, contempla

la acuarela difusa del odio y el deber, tiene sus órdenes,

“matad al pueblo pues este amenaza el orden aunque el

orden sea para ellos, matad a sus hijos pues su sangre

salvara la patria, id pues soldadesca con un pañuelo en

los ojos porque vuestros hermanos amenazan la ley

aunque la ley los protejan, nosotros empuñamos, ustedes

son  gatillo y polvorín, al final caeremos y dios sabrá

perdonarnos porque a él eso le compete, aquí las letras

muertas son mas importante que el pueblo, las constituciones

más que la vida, matad o los que empuñamos no os perdonaremos

jamás, la paz cuesta sangre y esa sangre no debe ser la nuestra”

luego la soldadesca se traga el remordimiento, lo digieren, lo olvidan,

así podrán volver sonrientes, sin culpas.

Miguel Angel Carrera Farias.  Venezuela.

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Anhelos

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¿Hubo piratas de París? ¿O de Dublín?

¿Quizás de la vieja Persia? ¿O de alguna

otra parte inesperada del mundo? Se

puede entender ese ardiente anhelo de

vivir la bohemia, surcando causalidades,

retando providencias, como entre páginas

de romanticismo literario, no es para nada

despreciable el salpicar del mar mediterráneo,

la caricia de la brisa adriática, bajar al trópico

de capricornio un día y subir al trópico de cáncer

al siguiente, contemplar la velocidad vertiginosa

del recorrer, conocer el amor de puertos, mirar

las nubes desde el mar, ver las costas desde

las nubes, libar vinos, libar libros, escribir distancias,

vivir así, arrojándose al mundo, tejiendo historias,

morir viviendo.

Miguel Angel Carrera Farias.  Venezuela

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Utópica

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Imaginándote, Necesito enamorarme de tus pasiones desbocadas,

de tu altivo corazón incansable, de tu espíritu combativo, de tus

ganas de arrojarte al mundo, de cruzar de universos, sonriendo

siempre con la belleza que he soñado, Inventándote, necesito que

poseas una insaciable sed de poesía, de brumas de mañanas, de

atardeceres con besos certeros, danzando entre libros, entre páginas,

que ames zambullirte en el océano de tus propias interrogantes,

que ames lo que yo amo para amar lo que tu amas, necesito que

me necesites, que tomes mi mano y me lleves al centro de tu mundo

entre lo real y lo literario, haciéndome volar, te necesito imposible,

te necesito así, utópica.

Miguel Angel Carrera Farias.  Venezuela.

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Patria

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No se que es amarte, he destruido toda

intención de ello,  me he rehusado a ello,

pero puedo vivir en ti de alguna forma,

nací aquí, me conoces, te conozco, aprendí

de tu infancia y de tu madurez donde

forman marionetas en los dominios de lo 

uniforme, donde reina la imposición

subliminal del amor a ti, crecí contigo

como compañeros de vida, ignorándote

como todos, volteando aveces cuando

eres primera plana, cantándote alabanzas

pueriles de amor vació, que equivocados estamos,

por eso te han violado, por eso estas apunto

de morir, porque ese amor es de papel,

de libros viejos, de idiosincrasias tontas y

afirmaciones con intenciones correctas,

yo solo contemplo con inacción como

mueres a manos de tus defensores, como

te violan aclamandote con banderas al

cielo, cuando esos sean huérfanos

despertaran entonces, confundidos, con

las manos llenas de tu sangre, llorándote,

mientras con inacción yo seguiré observando,

lamentando que ese amor sea a la tierra

y no al hermano que la habita.

Miguel Angel Carrera Farias.  Venezuela.

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