Canto

flowers-wallpaper-tumblr-1440x500Así como en una canción, los estertores de su fatigada

faena llegaron a su fin, a saber si se convertiría en

un viajero cósmico o en un simple habitante abismal,

canto, en su vida siempre canto, en su nacimiento canto,

su tranquila niñez de azares en el río, en la sabana

y su polvorienta escuela de ese pequeño pueblo polvoriento

llena de cantos sonoros, así como en sus alabanzas

enmudeció ante las probabilidades y las inseguridades,

no podía ignorar la inherencia, el cantar de la sangre

recorriendo sus venas, el cantar del corazón en sus

enamoradas travesías nocturnas de ciudad hacia ese

balcón lleno de rosales e ilusiones inocentes,

¿serian arrullos acaso? Quizás, su sonrisa cantaba

lo que su alma callaba, ahora suplicante luego amante,

así como en el sufrimiento su llanto era un canto

de repetidas suplicas desesperadas, el silencio nunca es

silencioso del todo se diría en el pueblo siempre hay

un canto, allí en medio de sus epifanías cantaba

su aura color nacarado forjada en alabastro y jade irradiando

su musical luz, imagina el canto en las explosiones

de alegría saltando entre carcajadas colmadas

de plenitud, asimismo en las premuras cotidianas

cuando el paso acelerado y las sincopas dominaban

urgencias, entonces sus avatares eran cantos, siempre

rodeado de la musicalidad como si de una recurrencia

necesaria se tratara, ahí afuera en el universo cuantas

hondas peregrinas, él ahora viaja también peregrino,

aquí y allá, sorteando esferas cruzadas reclamando

lo que le fue prometido, mientras nosotros aquí

fantaseamos lo desconocido esperando sin saberlo,

también cantando.

Miguel Angel Carrera Farias.  Venezuela.

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Poema de Olvido

1503672755936246Ya no importas más, consumamos el amor en medio

de una nada tan nuestra como extraña, ignorando

que siempre hubo una intención solapada en todo

esto, la de jugar o la de saciar tus instintos, ya no

importa el amor y el amar, mataste el recuerdo

de tardes y mañanas escondidos en mi refugio

donde nació este amor de distancias y temporalidades,

allí el mundo desaparecía  a nuestro alrededor mientras

luchábamos entre sabanas, envueltos uno en el otro entre besos

visitando la casa de acuario dormido en su era, rebelándonos

ante ella entre hechizos de mañana, ya no importas

más, ya no importa el amor y el amar, ya no importa

mis continuos retornos a ti o lo vulnerables que

pudimos haber sido, el amor a muerto y esto es más

un obituario que una remembranza de algo que

merecería ser recordado en una poesía al menos, eres nada

y yo soy nada y esto no merece elegías, merece olvido

entre escombros, herrumbres y todo aquello que está

condenado a desaparecer sin dejar rastros, ya no importas

más, con estas palabras aquí y ahora conjuro el amor roto,

dejando así nuestro mundo desolado.

Miguel Angel Carrera Farias.  Venezuela.

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Candiles

1503672301678203 (1)Para que hablar de guerras, para que resaltar

el aroma del voraz error insistente si solo hacen

brotar sangre, rasgan el espíritu, siempre habrá

batallas en la vida, por eso preferible es hablar

de búsquedas que de lucha de actitudes, titanes

gigantes de concreto chocan entre sí en medio de

la noche, ciegos orgullosos de poseer el conocimiento

de nada, algunos buscando sin buscar, elevando tótems

en la nada, navegan en la oscuridad, pero entre

embates hay candiles, irradiando luz, entregando

semillas, quieren agua y sol, muchos de ellos crepitan,

arden en luz, en deseos de que otros brillen, amando

sustantividades, los candiles que fosforecen el

espíritu persiguen euforias, las luces navegan junto

a la oscuridad, los senderos desaparecen bajo el agua

y se pierde el retorno a puerto seguro, pero los candiles

muestran el camino, sextantes y estrellas matinales,

sembrando semillas de deidades en el corazón, los candiles

nos alumbran el camino, descubrir, ver, aprender, amar,

subsistir, existir, alumbrar, persistir, vivir para siempre.

Miguel Angel Carrera Farias. Venezuela.

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Sueños en el Estío

1502897128170849En algunas vacaciones olvidadas en tardes azules,

la casa de mis abuelos solía ser el nuevo mundo,

la nueva ciudad, esta casa añeja habría sus brazos

de par en par a nuestra llegada, la felicidad en lo

acogedoramente extraño, sus pasillos resonaban

las pétreas costumbres ancestrales, pero  mis abuelos

eran amor aunque su carácter fuera ancestral,

éramos hijos ancestrales, amaba todo aquello

que tenía un maravilloso olor como mi madre de azafrán,

el hollín en las paredes de la cocina o el patio plantado

de cambures bañados siempre por el sol, los cimientos

cual raíces de familia, los afilados cactus de la entrada

siempre adornando peligrosamente, allí los días pasaban

y a veces los crepúsculos de mi ciudad iban a visitarme,

me asediaban aunque yo hubiera llegado lejos, hermoso

recordar un sueño, como los hechos realidad cuando

la despreocupación reinaba en la niñez, quedaba la casa

de mis abuelos en los confines más apartados del país,

en la profundidad más remota de nuestra geografía porque

el dolor y las preocupaciones no llegaban a alcanzarnos allá,

no lograban recorrer tal distancia, ame el nuevo mundo que era,

ahora un sueño en el tórrido estío.

Miguel Angel Carrera Farias.  Venezuela.

Tránsito

1502809921425257Sigo en el baile, esta travesía comenzó en la cuna,

bajo el sol de la infancia, desprovisto, tenue,

inocente, en baja conciencia, esto es un viaje bailando

mientras el mundo me pide llantos, risas, sacrificios,

comenzó en la inocencia, ¿Dónde terminara? Gracias Dios

por los problemas, por lo insulso, por lo oscuro, por

el dolor, por los malos sabores, Gracias Dios por morar,

por amar, por la simiente, por lo hermoso, lo banal y lo real,

las certezas son necesarias, los viajes llenos de días y de noches

punzados por los tridentes de los demonios ficticios, al final

del viaje, el cementerio, dormido arropado por la hierba

en los campos olvidados donde el viento solo arrulla llantos,

mutar al polvo, ser regado por Dios y sus temporales nubes grises

cargadas en la tardes melancólicas, llamémosle magnanimidad

en medio de las ironías, la vida termina donde otra comienza,

de la cuna al cementerio transitando o bailando esto finaliza

donde en realidad todo comienza.

Miguel Angel Carrera Farias.  Venezuela.

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Combates

1502554516447609He ahí lo eterno blandiendo aquello que le es verdadero,

en esa guerra tan inherente al mundo como el hombre mismo,

siendo aplastado mordazmente por las temporalidades con

sus terribles ironías equivocadas, ahí estas, entregando

tu vida a la madera que se pudrirá, al metal que se oxidara,

a la tecnología que luego sera caduca, como niños

encaprichados desdeñando la luz, caminamos el infierno,

mientras el paraíso se mantiene paralelo coexistiendo a

un tiro de piedra nuestro, duerme hipnotizado por el brillo

del oro, ese oro que no sirve para nada salvo llenar el ego

de escuetas pretensiones, temporalidad reinas con lo innecesario,

corrompes intenciones, mañana yacerás en la basura,

olvidada, y luego seras fénix de aparador nuevamente,

vestida de colorida novedad vacía, empaquetada en capricho

en festivales del engaño, convertida en el mal deseado,

la eternidad es paciente, tiene la vida para esperar ser

descubierta en el corazón del desdichado.

Miguel Angel Carrera Farias.  Venezuela.

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Anhelos II

150229227754349Serias capaz de entender mis búsquedas?

Soportarías el calor que irradia la llama

que mi corazón emana? aquella que sofoca

mis soledades y mis deseos mas profundos,

donde chocan mis interrogantes sondeando

aquello que me atormenta día a día, en

que pedazo del mundo estas escondida?

Soportarías las mareas que se esconden

desbordadas en mi pecho? te busco, te 

necesito, pensando que necesitaras de mi,

fresca agua de manantial duermes en

algún sitio tranquilo de este planeta, en algún

remanso de paz desconocido, un pedazo del

mundo echo de azúcar, un continente afortunado

de tenerte retozando dentro de el, algo conspira para

te hundas cada vez mas en la inmensidad

de esta bastedad torturadora, aunque anhelante

ansíes nuestro encuentro tanto como yo.

Miguel Angel Carrera Farias.  Venezuela.

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