Ruido

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Ruido, nunca descansas, atacas mis pensamientos,

subyugando avatares de mi mente, me invades, me

comprimes, interrumpes mis viajes, derribas meditaciones,

tan terrible eres que descanso cuando mueres en la oscuridad,

pues es la madrugada tu somnífero, sufro cuando renaces

al alba, eterno fénix decibelio, en tu fragor abandonas tu 

naturaleza, mutas, torturas tranquilad, asesinas el deseo,

rectas facineroso, es suburbia tu reino y las maquinas te alimentan,

tus fauces vomitan malos augurios, este dragón es ciudad

del martirio, aquel que aniquila a diario el silencio que sigiloso,

momentáneo, me visita suavemente.

Miguel Angel Carrera Farias.  Venezuela.

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Las Huestes de los Idiotas

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Jamás me gustaron los radicalismos, aunque sea yo un amante de las antiguas revoluciones  absurdas, esas que se bañaron en sangre en nombre de lo invisible, y aunque en mi juventud esas ideas persistían en mi mente,  los actos de rebeldía me eran tan indiferentes como una iglesia a un ateo,  todo existía en mi mente flotando entre mares difíciles de navegar, donde las brisas cambiaban de ritmo caprichosamente en la inmadurez de su clima inherente. Siempre he amado lo extraño, lo establecido siempre me causó repulsión porque la sordidez del mundo obedecía a eso mismo o al menos esa era mi realidad secreta en esos tempestivos tiempos, lo que considero suficientemente especial o único entre la muchedumbre de seres que sueñan con ser una fiel copia de su semejante que consume en serie, ser la hoja que cae del árbol para así perderse entre las demás, hundidas ahí en medio del común banal, así de básicos se han vuelto los sueños de un colectivo, tal cual un máximo común denominador.

Antaño las revoluciones me sedujeron, escalaron el abismo de mi espíritu, aprovechando la brusquedad con que con mis pensamientos se atropellaban en mi mente victimas de mi voluntaria inmadurez, armas, gritos y vitoreos inundaban los pasillos de mi mente, la acción seducía mi intelecto deseoso de revoluciones pero mi voluntad terminaba siendo una perezosa que como un grillete me obligaba a habitar el sofá de los perdedores, para ir a la guerra bien fui instruido, las izquierdas y las derechas presentaban sus estandartes mientras mi corazón saltaba ante el enfrentamiento de las ideologías separatistas que solo urdían usar mi cuerpo como un escudo, ese siempre fue el fin, veía revoluciones, veía finalidades expresas, veía tradiciones rotas, veía muertes de clases y mi corazón saltaba, no deseaba el mal, solo deseaba la hecatombe demoledora, sembradora de nuevos mundos,  así iba por la vida, con mi guerra interna, engañado por banderas fútiles, mis deseos reprimidos.

Un día el radicalismo venció a la tradición desgastada ya, el pueblo se canso del color y de la promesa  de micrófono, algún hijo de calle vestido de convencimiento y armado con carisma grito revolución con los dedos cruzados  y esas muchedumbres enardecidas adoraron su léxico, amansador de lobos, aquel que hipnotizó  la rabia colectiva y la convirtió en esperanza perpetua, era uno, eran grupo, eran colectivo, se hicieron impíos reyes del desdén o quizás príncipes de la iniquidad inducida, prestidigitadores del bien ajeno, su promesa era un castillo de naipes salpicado de inmundicia ataviado con los vestidos de las viejas luchas populares, así los que deseábamos revolución entregamos el trabajo a aquellos que tenían una segunda intención escondida en el bolsillo de su versage, sacrificio es necesario gritaban los prestidigitadores de norte a sur, de este a oeste, mientras el lujo y la abundancia visitaba los viles aposentos de sus congéneres, ese radicalismo que antaño vibraba en sus corazones se convirtió en un manso cordero que asentía mansamente ante la presencia de lo ilícito,.

Después de sufrir el desengaño mi fría insistencia de matar la rigidez cotidiana había muerto, ya no éramos consortes o militantes de victorias nacionales, éramos victimas crepusculares languideciendo en los reinos socavados por las milicias del engaño,  prisioneros de los gritos furiosos echados al aire apoyados por unas masas que sienten el filo de una bayoneta en su espina dorsal, algunos aún aman su estado hipnótico mental inducido, algunos todavía aman su condición de testarudez intransigente, la ceguera a veces es voluntaria. Ese hijo de la calle fue vencido por un desconocido mal de la naturaleza, venciendo su cuerpo, de sus vestiduras emanaron alimañas que secretamente siempre aves de rapiña esperaron en la sombra la oportunidad del poder, por eso he decidido huir de todo aquello, no quiero estar ahí cuando el castillo de naipes se derrumbe estruendosamente y sus escombros aplasten al inocente soñador que ahora solo desea sacrificar ideología por bastimento, obediencia por bienestar, esa que le fue negada pero le mantenían esperanzada.

Dentro de mí la guerra ha terminado, he decidido emigrar hacia tierras más altas, hacia derroteros más prístinos,  esa cruenta lucha entre los monstruos que me torturaban con el crujir de sus andares y sus luchas encarnizadas vertiginosamente aplastantes ha terminado, pues militar divide, militar cansa, militar fosiliza el alma, la militancia es una gran causante de la pérdida de la vista consciente. Las revoluciones ya no seducen mi espíritu, ya no me mueven fervientemente, y esta es una revolución de cartón, ahora solo  quiero ser radical en el amor, ahora mi alma está libre de las cadenas del mandato de los falsos, está respirando el limpio aire de las grandes comarcas que siempre me negué, ahora la incertidumbre del mañana es mi aventura, noches aunque lóbregas me anidan expandiendo mi vida en la feroz vorágine del regocijo inesperado, ando por ahí en las manos de Dios sin esperar lo que quiero, solo aguardando lo que se me da, libre de las huestes de los idiotas.

Miguel Angel Carrera Farias.  Venezuela.

Declaración de Poesía

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Siempre fui una persona consciente de mi alma, de mi personalidad espiritual en formación, consciente de esa presencia que primero fue extraña, desconocida que luego paso a ser familiar, lo he dicho miles de veces aquí y allá, mi corazón me grita, atormente la paz en la ignorancia que aun me habita, tan inquieta como un animal salvaje en una jaula, esa agitación no es rabia, no trato de expresar eso, aunque aveces los problemas diarios me descompongan el animo, quizás sean mas las ansias de respuestas, ansias de resultados, aveces de inmadura impaciencia, pero así es el ser humano de intrincado y extraño, siempre como un pequeño exigiendo y exigiendo. El corazón es solo un órgano que bombea sangre, solo eso, todos lo sabemos, también sabemos que es en la mente donde en realidad residen los sentimientos del hombre, los nobles y los oscuros, el análisis, la comprensión, pero es el corazón quien tiene el sentido poético para identificarlo como tal, como el centro del amor supremo, el hombre desde hace mucho decidió que así fuera, en lo personal me encanta que sea de esa forma, que sea la poesía la que le de ese hermoso significado, es mas romántico aunque suene a estereotipo.

Vivo momentos de cambios radicales en mi vida, momentos realmente sísmicos que han golpeado mi humanidad con la violencia cruda realidad, construir una nueva vida desde cero es una prueba titanica nada fácil pero estoy seguro que sera gratificante en un futuro no tan lejano y digo sera porque quien esto escribe aun no ha llegado a tan ansiada meta. La cumbre que me he puesto como finalidad alcanzar aun es algo difusa, he decidido que los meses vayan diciéndome cual sera el siguiente paso a dar, que el tiempo hable y las situaciones me hagan decidir sobre la marcha, aprendes muchas cosas en el avatar de los días mientras la tormenta golpea tu espalda continuamente, en lo personal mis experiencias han echo que mi siempre extraña mente vea cuanta poesía hay en lo que vivo, en lo que funciona mecánicamente a mi alrededor, ese mundo, esa ciudad infestada de vida humana que día a día se mueve cual reloj suizo en busca del dinero y de la felicidad, he tomado conciencia de la poesia que me rodea como ya dije, observo mientras camino en las calles o a través del ventanal del bus de transporte como la poesia cobra vida por naturaleza, como por acto reflejo, como las imágenes en movimiento se tornan poéticas, como lo bueno, lo malo y lo trágico traducen poesia en mi mente. 

¿Estoy loco? quizás, de ser así entonces la locura es maravillosa y mi rara óptica del medio ambiente de concreto que inevitablemente me rodea sigue dándole a mi psiquis mas ingredientes gramaticales para expresar en un lenguaje romanticamente personal lo que dentro de mi, lucha violentamente por salir, así, se podría decir que el arte se esconde en cada rincón de este agitado mundo, quizás yo lo veo así porque mi mente se despertó a otras cosas de la vida o porque me he propuesto a verlo así, desde hace unos años atrás cuando viví mi despertar espiritual, le declare la guerra a los conceptos vacíos, lo que para mi carecía de sentido importante, pero son mis guerras personales, privadas,  es el camino que decidí recorrer, pero siempre depende de la persona, lo que es banal para unos es importante para otros, por eso intento lo mas que puedo respetar la diversidad de pensamiento, lo mas humanamente sano es pasar de la discusión a la comprensión como experiencia personal, pero no colectiva, como ya dije cada quien recorre su sendero de la vida como le da la gana y discutir los porques me fastidia.

A las cosas que veo en mi opinion hermosas decidí darles un concepto poético sublime, algo personal muy mio que nadie puede robarme,poesia amigos míos, aunque sea según he sabido, la menos leída del mundo literario (no lo creo), es la que me ha dado libertad espiritual suprema de expresarme de una forma tan libre que no creo conseguiré en ninguna otra forma de expresión escrita, el concepto de por si, el proceso de por si,  es poesia, el poeta obtiene su lírica de las cosas mas sencillas hasta las cosas mas hermosas del mundo, la naturaleza esta ahí delante nuestro, regalándonos belleza quizás para que haya armonía entre lo sublime del espíritu humano y ese mundo que le rodea. Ambas deben estar conectadas, nace entonces ahí el real sentimiento de amor humano, aunque lastimosamente el hombre se empecine en obtener lo material como forma de complacencia personal, y aun así ahí hay poesia. No se porque escribí todo esto, solo me salio así como aquí esta, no importa ha salido bien o mal, alguien me leerá y encontrara sentido a mis palabras o encontrara que son una sarta de desvarios sin sentido de alguien  (yo) que necesita ayuda psiquiátrica, siempre, luego de escribir algo así llega el equilibrio a mi mente y eso siento ahora, acabo de nacer, aun me falta mucho, de momento la poesia es lo que mas tiene sentido para mi, mas adelante nacerá en mi algo que me haga crecer y madurar mas y ese cataclismo que vivo en este momento, entre la risa y el llanto, harán que cada día mi creatividad, mi alma, mi poesia hable por si sola, se amplifique y se alce como un monolito poderoso dentro de mi… denle pues a este texto un sentido poético.

Miguel Angel Carrera Farias.   Venezuela.