Piel de Blancas Arenas

1111111Tu Piel, blancas arenas en las que dibujo

mi pasión desenfrenada y mis deseos mas

profundos, blanca flora y blanca fauna que me

rodea, habita toda tu geografía,  blanca natura

paradisíaca en la que sueño sumergirme para

abandonar definitivamente la soledad del

concreto en la que estoy irremediablemente

hundido, seras mi refugio definitivo, mi

blanco oasis de salvación, sueños de mágicos

recorridos a pie sintiendo tus suaves formas

entre mis dedos, bajo la luna cuya

luz hace resaltar tus blanca y brillante piel,

blancas arenas, cristal y seda, blanca luna,

esperando mi incierta llegada, tu me anhelas,

yo te anhelo, mis batallas conseguirán tu

conquista, mis senderos llevan todos a ti,

tus blancas arenas son irremediablemente

mi mas ansiado y blanco destino.

Miguel Angel Carrera Farias.  Venezuela.

Atrapa Sueños…

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Tu amor lejano suele ser ahuyentado por

las pesadillas recurrentes que me hunden 

en lo mas temeroso de mis miedos, amor,

tus visitas oníricas en las que astral volamos

tomados de la mano, sonriéndonos el uno

al otro, visitando parajes idílicos nuestros,

haciendo figuras con nuestros dedos en el

agua que bajo nosotros brilla en mil colores

con el chispeante brillo lunar, causando revuelo

en las casas de los atardeceres naranja,

increíble mundo de crepúsculos interminables,

esos sueños son espantados por las terribles

pesadillas de tu terrible partida, atrapa sueños,

dá cacería a estas infames pesadillas que me

persiguen en los viajes deseados que aguardan

por nosotros entre mi almohada y mis frías y

desoladas sabanas, atrapalas entre tus redes

de sagrado hilo indio y enciérralos en tu corazón

de sauce eternamente, aparta de mi esos deleznables

sueños negros y regresa a mi su imagen prístina,

blanca y hermosa, atrapa sueños, tu eres quien puede

salvar mis viajes astrales y regresarme junto a ella,

dueña de mis realidades y de mis sueños mas recónditos.

Miguel Angel Carrera Farias.  Venezuela

En el Umbral – Ensayo

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Montañas de hojas otoñales de muchos colores se apilaban a orillas del riachuelo cristalino que reflejaban su blanco rostro ansioso, adornada por las hojas que poco a poco la tímida corriente le va arrancando a la orilla, mientras la piedras sumergidas en el lecho del rió danzan cantando esa canción que la naturaleza suele regalarnos siempre, ella acostada sobre la hierba con ambas manos en la barbilla observaba con melancolía ese imparable baile fruto del azar, de la gravedad  o de dios.  Absorta se preguntaba cómo podía haber imaginado que en medio de la plenitud del amor se encontraría de repente sola en medio del campo sin la ya casi acostumbrada presencia de él, como tomados de las manos daban vueltas mirando el cielo como un par de niños jugueteando gritando y riendo jubilosos, sintiendo que vestían de felicidad, que nada entonces les hacía falta, ahora recordar esos días le hacían daño, quemaban sus entrañas, inexplicablemente le dolía el alma, trata de calmarse así misma diciéndose con firme certeza que el tiempo pasara rápido, que el regresara y todo volverá a la normalidad, entonces ese mundo gris que le rodea volverá a tener color, todo tendrá sentido nuevamente, será un descanso a su afligido y duramente golpeado corazón.

Reparando en ello resuelve alimentarse de antiguos y felices momentos, eso le causa leve sosiego, cierra los ojos y recuerda la noche cálida en la que sentados en la cima de la pequeña colina que colinda con su casa, veían extasiados el cielo nocturno salpicado con cientos de miles de estrellas titilantes, sin mirarse uno al otro, solo a las estrellas, solo sintiéndose en el abrazo aquellas noches de noviembre,  hablando del incierto futuro, la incertidumbre que emociona, una suave mezcla de adrenalina y amor ilusionado, como un buen y añejo vino que despierta el más sensible de los sentidos al catar su pureza, ahí, entonces no puede evitarlo, las lagrimas inunda sus delineados ojos con sorpresa y una recorre lentamente entre su nariz y su mejilla izquierda llegando a la comisura de los labios, tristeza mezclada con algo de felicidad, aprendió con felicidad a amar, ahora aprendía amargamente a extrañar, esas cosas le hacían pensar infantilmente en la posibilidad de poseer la magia de las fabulas de su niñez para invocar un sortilegio y traerlo a sus brazos con la velocidad de sus pensamientos, pero se sonrojaba sintiéndose como una tonta por permitirse así misma desear tal fantasía, intentando luego disculparse consigo misma admitiendo para si, que en el dolor de la desesperación se recurre a cualquier cosa, deseo o pensamiento. Al fin y al cabo ella merecía darse eso al menos, pensó, total son cosas que morirían con ella y nadie en el mundo las sabría.

Verse ahí acostada boca abajo teniendo ese tipo de pensamientos se le hizo al rato algo agridulce,  dilucidar un amor como el que ella sentía desde el punto de vista de la separación que sufría era algo nuevo para ella, en las novelas románticas que su madre guardaba en la gaveta izquierda de su cama y que ella ocasionalmente por simple curiosidad o ociosidad había leído por pedazos, los idilios llenos de lagrimas, pasión y problemas, eran algo soso, forzado e incluso cursi para ella, jamás paso por su cabeza que sufriría una epopeya del corazón como la de dichas novelas que en 250 páginas llenas de cursilerías el final feliz estaba asegurado pues era lo tradicionalmente esperado por las asiduas consumidoras de esas ediciones.

-Que tontería!    –Pensó-

-Mi final será de lagrimas y el terminara en brazos de quien sabe quien…

Se sorprendió así misma de pasar de un pensamiento tan adolescente como el de traerlo de vuelta con magia a uno tan maduro como el de la fría resignación, al menos eso creía,  eso la animo a dejar de pensar tanta tontería, levantarse para irse y tratar de dejar todo en ese mismo lugar, largarse sin llevarse tanto pensamiento encima, animarse a seguir su vida, dejar que el tiempo hable por sí solo y no esperar indefinidamente que el vuelva para retomar su vida donde la dejo la última vez que se abrazaron, tenía esa loca idea que cuando deseas algo no se da y si lo rechazas o no lo deseas ya, terminar por pasar, porque la vida siempre querrá jugarte una mala pasada, quizás podría ser causa y efecto como su padre solía decir cuando trataba de enseñarle algo, en la época en que era una inocente adolescente que escribía sus experiencias románticas escolares en un diario rosa de pequeño y débil candado de latón de manufactura china. Su vida había sido sencilla mientras el amor que todo lo complica no había tocado su puerta, en ese momento de juventud su diario acontecer pasaba entre la escolaridad, los que haceres del hogar y sus salidas sabatinas ocasionales con sus amigas, se es ingenua en la juventud pensaba a veces, con la edad suficiente ya para reflexionar con mas claridad, aunque no se le diera bien todo el tiempo, ironizaba.

Le molestaba pensar tanto, sin darse cuenta se perdía por minutos entre sus elucubraciones que casi siempre terminaban cual laberinto sin salida haciéndola pensar repetidamente en lo mismo muchas veces. Por eso sus ratos consigo misma eran tan meditabundos, tan dubitativos, no era una mujer insegura pero solía pecar muchas veces de pesimista a la hora de esperar resultados positivos, por eso pensar cosas más productivas y alejada de toda imagen de él, le parecía la idea más sensata, una buena forma de ocupar la mente y dejar de pensar en un amor desbaratado por la distancia en la que ambos ignoraban que hacia el otro o en que andaba metido, mientras caminaba el pequeño sendero de vuelta alejándose del riachuelo y el desfile de hojas secas en su pequeña corriente, se enjugo las lagrimas y sonrió con pesadumbres al pensar que muy a pesar de de su firme decisión, su mente terminaría traicionándola y la imagen de su lejano amor volviendo a casa la asaltaría en cualquier momento, tan inevitable como la gravedad misma, se conocía muy bien, conocía sus flaquezas, ya casi al final del angosto sendero  adornado de hierba buena y pasto que terminaba en la fila de arboles que bordeaban  de cerca el riachuelo, diviso su pequeña pero hermosa casa, atinadamente pintada de blanco que la hacía resaltar sobre el verde oscuro de los arboles que le rodeaban y el verde vivo del pasto que adornaba el jardín frontal que su madre tan amorosamente cuidaba.

Interminablemente pensativa, seguía buscando la forma de arrancarse por un tiempo al menos, ese amor que de tanto darle vueltas en la cabeza estaba a punto de volverla loca. Podía pensar en las compras que debía hacer, en la ropa que debía lavar o en el almuerzo que debía preparar, un clavo sacando otro clavo, así comenzó de inmediato, a su edad aun vivía con sus padres, cosa que amaba,  su gran belleza al estilo de esas mujeres de los 60s, era algo muy conocido en su pequeña comunidad, una local Greta Garbo diría el viejo y amable dueño de la pequeña tienda de víveres donde ella solía ir los sábados con sus padres desde que ella tenía memoria. Eso decía la gente en general, nunca le prestó mucha atención a eso, pensaba que no le había servido de mucho dado que a su edad ya debería estar casada, sintiéndose al mismo tiempo una mujer de sentimientos sinceros y buena educación del hogar, por eso al comienzo de la relación, que había nacido en una feria local anual donde un cruce de miradas termino en una pista de baile conversando cosas que no venían al caso pero que la atracción mutua dejaba pasar por alto, se sintió inmensamente esperanzada, después de unos meses, una corazonada le decía que esto era definitivo, que era la hora de entregarse en cuerpo y alma , sin miedos, muy a pesar de cómo había terminado todo, ella no lo culpaba a él, esta vez no, culpaba a la providencia por antojarse de separarlos tan caprichosamente en el momento en que ella se sentía más segura que nunca del camino que había tomado su vida, sintiéndose entre sus brazos sentía que su mundo se completaba, entre besos y sonrisas como esas vueltas tomados de la mano cual niños, la hacían sentirse tan llena de dicha, la hacia olvidarse del resto del mundo, todo eso se había esfumado, se sentía engañada por la vida, burlada cruelmente, a mitad de camino entre los árboles y su casa, contemplo las cuerdas de tender ropa vacías, -Que ironía…quedare para esto. –pensó obstinada, probablemente una vieja solterona, amargada viviendo con su gato. Una imagen típica de las solteronas de antaño.

Caminaba lento para tratar inconscientemente de pensar un poco más, muy a pesar de querer evitarlo, antes de que su madre la distraiga con algún chisme de iglesia, cosa que tenía poco o nada de interés para ella, sin más, se vio parada inmóvil en el umbral del corredor que da a la puerta de la entrada principal, estando ahí se lleno de valor para tomar una decisión definitiva, ¿Qué debía hacer para arrancarse eso que la atormentaba tanto y volver a la normalidad? Jamás considero siquiera consultar tan difícil decisión con su mejor amiga, de ánimo siempre despreocupado, ella de seguro terminaría dándole un concejo alocado que no tendría buen término, temía al concejo de su madre, quien conservadora le respondería algo que de antemano sabia no le gustaría, así que estaba sola en medio de esa encrucijada de su vida en la que probablemente no terminaría por decidirse. Ese umbral por algunos minutos que se le hicieron largos se convirtió en el estrado de un juzgado donde ella debía dictar sentencia.

 

Miguel Angel Carrera Farias.  Venezuela.

Mil Vidas Vividas…

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En el claro remanso de la orilla del mundo, he contemplado

los albores del hombre, desde el alba hasta el ocaso, del oriente

al occidente, del sur al norte, he caminado a través de sus

civilizaciones presenciado durante las edades el amor del hombre,

como ha sido destruido por el y como ha vuelto a renacer una

y otra vez de las cenizas como un fénix, así han transcurrido

mis incontables vidas en las que he amado y con inimaginable

dolor he visto morir cada uno de esos amores, no hay pues un

lugar de mi alma que no tenga una profunda cicatriz del

sufrimiento, así he conocido el amor mil veces y cada vez ha

tenido una tonalidad de color diferente, un olor diferente, ha

sido un espíritu diferente, cientos de labios he conocido

sonriendo, entregándose a mI a través de los siglos, he

caminado bosques, desiertos, llanuras, montañas, valles,

huyendo incansable de la muerte que viene en pos de mi

día tras día, el mundo me necesita, no debo morir, condenado

estoy a esta interminable tarea, pues mi prosa expresa el

amor que muere en este mundo, la humanidad entonces

me necesita… necesita lo que soy, necesita poesía, por eso

mi marcha desolada continuara por eónes,

dándole vida literaria al amor sublime que hay en

todas las cosas creadas, que corren como sabia por las venas

 de este planeta olvidado, así he vivido mil vidas y cada una

ha sido un poema.

Miguel Angel Carrera Farias.  Venezuela.

 

Dicotomía

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Extraño tu presencia, real pero intangible,

extraño lo que me es prohibido de ti,

extraño lo que no debo tomar de ti,

extraño lo que no debe ser contigo,

porque no debo extrañar lo que la vida

me niega, no debo extrañar eso que no

debo tomar de ti pero que tomo impulsado

por la pasión que explota en mi, nada mas verte,

porque no debo extrañar lo que quizás sea

pero no debe ser contigo, así es la fría

lucha entre lo que es y lo que no debe ser, entre

los dulces momentos de nuestros besos furtivos

y la cruda realidad del hasta luego obligatorio,

eres mía y estas prohibida para mi, dos conceptos

que estallan al encontrarse cuando nuestros labios

se funden en el ultimo beso del día que muere al ocaso.

Aquí la comprensión le ha ganado a la pasión,

la madurez a los tiernos tiernos deseos de ti,

aquí es cuando los impulsos de transgresión me

invaden y me invitan a romper todas las idiotas reglas

que igual cumplimos como otros idiotas mas de

esta idiota sociedad.

Miguel Angel Carrera Farias.  Venezuela.

Poema Oscuro

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Ciudades ciclopeas se erigen frente a mi, atemorizando lo mas recóndito

de mi alma, helando mi corazón al punto del horror jamas experimentando

por mi, tormenta gris y negra, estruendo ensordecedor del mar agitado que

choca contra las rocas en violenta furia petrificando mis extremidades, mi

cuerpo no me obedece, palidece ante semejante promontorio de dimensiones

monolíticas, aspecto siniestro, milenario, tan antiguo como el mundo mismo,

como la maldad misma, autora y testigo de la oscuridad desoladora del mundo.

Sordo, ante el estrepitoso grito de esta tempestad en la que infernalmente me

encuentro sumergido, su ojo inyectado en sangre da cuenta de mi finita

presencia, agitado huracán de ira intensa, el miedo llega a mis huesos,

plagada de vida desconocida que recta por estas comarcas de negra tierra,

magra tierra, fétida tierra, infertil tierra, desolada tierra,

así ha dominado  al hombre desde tiempos inmemorables, quebrando

su espíritu, confundiendo su corazón, hundiéndolo en la inefable lujuria

del mercado, en el negro nicho del egoísmo, así intenta hacerme su

prisionero en esta dimensión paralela en la que me encuentro,

cegando mi alma para que no logre ver la incandescencia

que guiándome, trata de sacarme de aquí, cobijandome en sus cálidas alas.

Si, estas ciudades ciclopeas se erigen frente a mi, plagadas de runas

ininteligibles de intimidante presencia, visión ancestral enervante,

seres rebeldes sonríen en la bruma, solo logro ver sus centelleantes ojos,

sus sonrisas enseñándome así sus afilados colmillos, veo su malicia.  

Corro despavorido mientras el miedo persiguiéndome recorre

 mi espina dorsal cosquilleante como pólvora encendida, este mundo

es su dominio, son amos y señores de lo oscuro, no puedo escapar de ello,

eso vi, quizás eso soñé, eso aun me persigue.

Miguel Angel Carrera Farias.  Venezuela.

Oscuro desván de mi Mente

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Es mi mente ese desván donde guardo los recuerdos felices en los que esta

vida dando tumbos lucha azarosa, un desván donde he archivado mis pesares,

para evitar que me persigan golpeando mi sien como torturador martillo al

estático yunque, raros recuerdos llenos de viejo polvo, de vagas formas que no

he visto en años, perdidas imágenes enterradas que no volveré a ver jamas,

seria la fría tumba de mis amores olvidados, de mis lagrimas apesadumbradas,

de mis vanas suplicas.  Allí reside en medio de tal oscuridad, el, la

partícula resplandeciente que ilumina mis sentimientos desbocados,

allí recta mi insaciable sed de curiosidad.

Cuanto deleite carnal apilados en una esquina, bañados apenas por la tenue

luz que tímida en pequeño destello baja desde el ojo de buey que aun costado

tapado por polvo y telarañas vigila incesante todo lo que este extraño desván

mio esconde. Un caballete regalado por un emocionado padre donde un lienzo

lleno de pinceladas de un cuadro inconcluso, descansa junto a mi olvidada

pasión artística casi desvanecida debatiéndose entre la vida y la muerte,

cuanto equipaje, cuanto cachivache, álbumes  de fotos amontonados

relatan insistentes mi pasado salpicado de alegrías, tristezas y travesías

emocionantes, aquí, hay tanto que es desconocido, tanto por descubrir,

tanto sin ver, por eso la oscurida domina estos parajes anonimos para

el mundo y que probablemente no serán legados a nadie, miles de

historias por contar, galaxias encerradas en viejas peceras de borroso cristal

esqueletos en el closet, fantasías fabulosas, pasiones congeladas

en el tiempo, universos inquietantes impulsos que a diario palpitan

expandiéndose en mi pecho, tanto hay en este oscuro desván de

mi mente que su infinidad me es insondable y que 

inevitablemente me definen.

Miguel Angel Carrera Farias.  Venezuela.

Soy Universo…

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Soy universo desde que me habitas, primera

fuente y centro, me has regalado un pedazo de ti,

mi corazón palpita debido a ti, a tu energía

que fluye por mis venas, por mi sistema, 

me escala, me explora, me llena totalmente,

tu presencia insondable reside mis entrañas,

convirtiéndome así en un cosmos dentro de este cosmos,

Nebulosas y Vía lácteas me inundan, árbol universal

de la vida que todo lo sabe, cual estrella fugaz cruzando

este universo interno que soy, como ajustador tu perenne

presencia va iluminando poco a poco ese sistema que representa

mi mente, soy mundo habitado donde mi amor reside y que 

voluntarioso se entrega a esa fusión que me regalas, tu amor,

mi amor formando una supernova que destellando luz, irradian

vida, colisión de átomos, polvo estelar surcando galaxias que

palpitan en mi pecho, por dentro soy universo, y tu, reinas en el,

La vida me invade, templo y universo, soles, lunas,  planetas,

movimiento celeste, mi corazón tu presencia viva, me invitas a

que seamos uno solo, mas que amor, eres el amor…

Miguel Angel Carrera Farias.  Venezuela.

Etérea

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¿Porque la lejanía me hace desearte mucho mas de lo que hubiera deseado?

cada kilómetro recorrido alejándome de ti se convirtió en un collage mental

de esos momentos del amor que se agazapa entre mis desgastadas sabanas,

de nuestros sudores mezclados fruto de la pasión salvaje que encendida nos

arrastraba hacia sus enervantes fauces, ahora la soledad me ha alcanzado, 

me ha encadenado su pesado grillete de nuevo, la providencia parece haberme

condenado a una eterna soledad, esa de la que tanto he huido durante mi

extraña vida, esta autopista que recorro llena mi mente de ti, hipnotizando mi mirada,

 cuanta rabia atascada en mi garganta, esa que me hace desear lo imposible,

poder volar hasta ti con la velocidad del instante y abrazarte para siempre, de ser

una realidad entre mis brazos, has pasado a ser presencia etérea cuya sensación

desata lagrimas atrapadas dentro de mi.

Miguel Angel Carrera Farias.  Venezuela.

Declaración de Poesía

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Siempre fui una persona consciente de mi alma, de mi personalidad espiritual en formación, consciente de esa presencia que primero fue extraña, desconocida que luego paso a ser familiar, lo he dicho miles de veces aquí y allá, mi corazón me grita, atormente la paz en la ignorancia que aun me habita, tan inquieta como un animal salvaje en una jaula, esa agitación no es rabia, no trato de expresar eso, aunque aveces los problemas diarios me descompongan el animo, quizás sean mas las ansias de respuestas, ansias de resultados, aveces de inmadura impaciencia, pero así es el ser humano de intrincado y extraño, siempre como un pequeño exigiendo y exigiendo. El corazón es solo un órgano que bombea sangre, solo eso, todos lo sabemos, también sabemos que es en la mente donde en realidad residen los sentimientos del hombre, los nobles y los oscuros, el análisis, la comprensión, pero es el corazón quien tiene el sentido poético para identificarlo como tal, como el centro del amor supremo, el hombre desde hace mucho decidió que así fuera, en lo personal me encanta que sea de esa forma, que sea la poesía la que le de ese hermoso significado, es mas romántico aunque suene a estereotipo.

Vivo momentos de cambios radicales en mi vida, momentos realmente sísmicos que han golpeado mi humanidad con la violencia cruda realidad, construir una nueva vida desde cero es una prueba titanica nada fácil pero estoy seguro que sera gratificante en un futuro no tan lejano y digo sera porque quien esto escribe aun no ha llegado a tan ansiada meta. La cumbre que me he puesto como finalidad alcanzar aun es algo difusa, he decidido que los meses vayan diciéndome cual sera el siguiente paso a dar, que el tiempo hable y las situaciones me hagan decidir sobre la marcha, aprendes muchas cosas en el avatar de los días mientras la tormenta golpea tu espalda continuamente, en lo personal mis experiencias han echo que mi siempre extraña mente vea cuanta poesía hay en lo que vivo, en lo que funciona mecánicamente a mi alrededor, ese mundo, esa ciudad infestada de vida humana que día a día se mueve cual reloj suizo en busca del dinero y de la felicidad, he tomado conciencia de la poesia que me rodea como ya dije, observo mientras camino en las calles o a través del ventanal del bus de transporte como la poesia cobra vida por naturaleza, como por acto reflejo, como las imágenes en movimiento se tornan poéticas, como lo bueno, lo malo y lo trágico traducen poesia en mi mente. 

¿Estoy loco? quizás, de ser así entonces la locura es maravillosa y mi rara óptica del medio ambiente de concreto que inevitablemente me rodea sigue dándole a mi psiquis mas ingredientes gramaticales para expresar en un lenguaje romanticamente personal lo que dentro de mi, lucha violentamente por salir, así, se podría decir que el arte se esconde en cada rincón de este agitado mundo, quizás yo lo veo así porque mi mente se despertó a otras cosas de la vida o porque me he propuesto a verlo así, desde hace unos años atrás cuando viví mi despertar espiritual, le declare la guerra a los conceptos vacíos, lo que para mi carecía de sentido importante, pero son mis guerras personales, privadas,  es el camino que decidí recorrer, pero siempre depende de la persona, lo que es banal para unos es importante para otros, por eso intento lo mas que puedo respetar la diversidad de pensamiento, lo mas humanamente sano es pasar de la discusión a la comprensión como experiencia personal, pero no colectiva, como ya dije cada quien recorre su sendero de la vida como le da la gana y discutir los porques me fastidia.

A las cosas que veo en mi opinion hermosas decidí darles un concepto poético sublime, algo personal muy mio que nadie puede robarme,poesia amigos míos, aunque sea según he sabido, la menos leída del mundo literario (no lo creo), es la que me ha dado libertad espiritual suprema de expresarme de una forma tan libre que no creo conseguiré en ninguna otra forma de expresión escrita, el concepto de por si, el proceso de por si,  es poesia, el poeta obtiene su lírica de las cosas mas sencillas hasta las cosas mas hermosas del mundo, la naturaleza esta ahí delante nuestro, regalándonos belleza quizás para que haya armonía entre lo sublime del espíritu humano y ese mundo que le rodea. Ambas deben estar conectadas, nace entonces ahí el real sentimiento de amor humano, aunque lastimosamente el hombre se empecine en obtener lo material como forma de complacencia personal, y aun así ahí hay poesia. No se porque escribí todo esto, solo me salio así como aquí esta, no importa ha salido bien o mal, alguien me leerá y encontrara sentido a mis palabras o encontrara que son una sarta de desvarios sin sentido de alguien  (yo) que necesita ayuda psiquiátrica, siempre, luego de escribir algo así llega el equilibrio a mi mente y eso siento ahora, acabo de nacer, aun me falta mucho, de momento la poesia es lo que mas tiene sentido para mi, mas adelante nacerá en mi algo que me haga crecer y madurar mas y ese cataclismo que vivo en este momento, entre la risa y el llanto, harán que cada día mi creatividad, mi alma, mi poesia hable por si sola, se amplifique y se alce como un monolito poderoso dentro de mi… denle pues a este texto un sentido poético.

Miguel Angel Carrera Farias.   Venezuela.